La víctima comenta:
Estoy muerta, estoy muerta, tsss!……….
Más tarde o más temprano iba a ocurrir. Sabía perfectamente quien era mi asesino y ya había sobrevivido milagrosamente a varios intentos frustrados de acabar con mi vida, algunos más a traición que otros. Pero en un momento de debilidad bajé la guardia, no me puse la barretina a tiempo y mi perseverante asesino me atacó por la espalda. He muerto casi en mi casa, en el Bhuda, entre las risas de mis amigos. El consuelo que me queda es no tener que asarme más la cabeza con la barretina de las narices y poder disfrutar de las fiestas en paz.
